domingo, 18 de mayo de 2014

ME QUEDAS TÚ, NUEVA YORK

Nueva York se viste
con ojos de fuego.
Se plasma en mi piel
como un viejo pergamino,
tatuaje radiante
de estrellas vaporosas.

Nueva York se despierta
eterna, cada mañana,
con la fuerza del rayo,
golpeando salvaje el sueño
de miles de turistas.
Se prepara el desayuno
en la fragua de las calles,
hervideros de pizzas,
hamburguesas y hot-dogs.
Olores agonizantes se agitan
con violencia por las rejillas
de los metros y se quedan.
El aire viciado camina
penetrante, sin permiso,
por mi cabeza atormentada.

Soy un anuncio eléctrico
del mágico Broadway.
Estoy pegada, sin saberlo,
al sol artificial de la mañana.
Después me desenredo
de los cables que me atan.
Tengo el cuerpo malherido.
Estoy atravesada de fulgor.
Yo ya no soy yo, sino una huella
latente de vida nueva,
un rostro perdido
en la inmensidad del asfalto.

Sombra y muerte constante.
Luz nueva y vida.
Soledad y compañía
en una ciudad dominada
por las pasiones, los vicios
y la locura del Juppie.

Nueva York es la gran fiesta.
La juerga inacabada
que barre avenidas enteras
de coches de lujo
y taxis hambrientos.

El aire vibra descomunal
azotando esquinas de hierro.
Acaricia las farolas,
antorchas diamantinas,
y penetra con esmero,
a través de edificios colosales.

La vista se me pierde.
Se adelgaza y se estira.
Se empapa de colores
hasta la saciedad enervada,
chorreando matices
y encendiendo antorchas.

Mi aliento se retiene
a cada instante, oscuro.
Te respiro imparable
con los pulmones encharcados
de humo y cenizas.
Casi me asombro de vivirte,
de tenerte entre mis brazos,
escurridiza siempre,
inacabable, imperfecta.

Nueva York es una sorpresa
de música y cine.
Escenarios de colores.
Brillo de estrellas
cantando y bailando
a ritmo de jazz y blues.
La ronca voz de un negro
tiembla en la garganta
y se agita entre mis venas.
¿Es llanto, es pena o gozo
salvaje de un alma rota?
Y desde ese bar maltrecho
te añoro, ¡tan lejos!

El humo colgado de blanco
se hunde en mi noche,
En sigilo y muy despacio.
me rompe en pedazos.
¡No puedo olvidarte!
Quiero perderme
en las aceras de esta extraña
ciudad que me persigue;
pero tu sombra me rodea.
Tu recuerdo palpable
en Central Park me adivina
que no estoy sola.
Me gustaría coger esa nube
de la bella “Promenade”
y regalártela mañana.
O llevarme la luna
del puente de Brooklyn
y pegarla a tu cuerpo.

Y no estás aquí, ni nunca.
Sólo eres un sueño
que se va muriendo
entre estaciones de metro,
atrapando semáforos
y letreros incandescentes.

Pero me quedas tú,
Nueva York,
locura de mis sentidos.
Por unos días me perteneces.
Te llevaré conmigo
y adivinaré tu alma peregrina.
Me embriagaré con tus luces.
Tus largas manos
me envolverán en silencio,
y volveré a la vida.

  







domingo, 23 de marzo de 2014

CINCUENTA AÑOS JUNTOS

"Cúbreme amor, el cielo de la boca
con esa arrebatada espuma extrema,
que es jazmín del que sabe y del que quema,
brotando en punta de coral de roca”

Rafael Alberti




CINCUENTA años juntos
saboreando la luz
de cada esquina.
Bebiendo a sorbos
minutos de energía,
pájaros de fuego
ardiendo en la noche.

A través del tiempo,
las pieles se han girado
a otro Norte, otra estación
sin regreso ni llaves.

A través de tantos sueños
que rondan por el alma,
cumplidos o pendientes
de curso, la vida sigue
sus pasos, tan intensa
como una llama viva
de “coral de roca”.

La fuerza ronda
en miles de poros
como lámparas inmensas.
Luego atraviesa las venas,
fluir del corazón,
palpitando nubes de colores.
Amor que no se apaga
a pesar de los años,
arena y miel,
azúcar de estrellas.


Imagen: "El beso" de Francesco Hayez

lunes, 10 de febrero de 2014

CUIDAR EL ALMA

Estamos constantemente cuidando nuestro cuerpo, alimentándolo, vistiéndolo, haciéndonos tratamientos que lo embellecen...pero ¿y nuestra mente? y ¿nuestra alma? ¿Nos damos cuenta que también forman parte de nuestro ser? ¿Somos conscientes de ello? Leyendo "Conversaciones con Dios" de Neale Donald Walsch podemos encontrar este hermoso fragmento:

"¿Nutres tu mente? ¿La notas siquiera? ¿La mantienes sana o la perjudicas? ¿Estás madurando o te estás marchitando? ¿Te estás expandiendo o te estás contrayendo?

¿Está tu alma tan solitaria como tu mente? ¿Está aún más descuidada? ¿Y cuándo fue la última vez que sentiste que se expresaba tu alma? ¿Cuándo fue la última vez que lloraste de felicidad? ¿Escribiste poesía? ¿Compusiste música? ¿Bailaste bajo la lluvia? ¿Horneaste un pastel? ¿Pintaste algo? ¿Arreglaste algo que estaba descompuesto? ¿Besaste a un bebé? ¿Sostuviste a un gato junto a tu rostro? ¿Escalaste una colina? ¿Nadaste desnudo?¿Caminaste al amanecer? ¿Tocaste la armónica? ¿Conversaste hasta romper el día? ¿Hiciste el amor durante horas...en la playa, en el bosque? ¿Comulgaste con la naturaleza? ¿Buscaste a Dios?

¿Cuándo fue la última vez que te sentaste a solas con el silencio, viajando a la parte más profunda de tu ser? ¿Cuándo fue la última vez que saludaste a tu alma?..."

Extracto de "Conversaciones con Dios", 2ª parte. Neale Donald Walsch
La fotografía es del blog: http://Imagenespaisaje.blogspot.com



domingo, 12 de enero de 2014

LA DAMA DE AZUL



-¡Levántate, Carlos que llegamos tarde!
-Ufff, no tengo ganas…tengo sueño…ve tú sola, que yo me quedo un ratito más.
-Me prometiste Carlos que vendrías conmigo. Que me acompañarías…No me dejes otra vez sola, tirada como una colilla en medio de toda esa gente rara, que apenas conozco - dijo ella alarmada por completo.
-Pero a ti te gustan…Ese tipo de gente “intelectual” que habla de filosofía y de arte continuamente. Además tú eres una artista. Acabas de inaugurar tu propia exposición…Yo sí que no entiendo nada de nada. Sólo soy un triste médico de familia.
-¡Carlos, me dijiste que me apoyarías, que pasarías más tiempo conmigo!
-Es cierto, pero ahora sólo quiero dormir…Acabo de llegar hace unas horas. He estado de guardia y esta noche precisamente no ha sido una noche fácil.- afirmó él de mala gana.
 -Está bien, quédate ahí, como siempre.

Y dando un portazo como quién se lleva el alma al diablo, cerró la puerta del dormitorio y Carmen se empezó a acicalar con sumo esmero. Pensó en su vestido verde escotado, de seda…quizá demasiado atrevido para aquel acto. Algo un poco más discreto. Buscó en el armario y encontró un traje pantalón chaqueta de hace un par de años, de color marrón avellana. Con la blusa beige iría genial. Se puso el maquillaje, los labios de un rojo suave, casi aterciopelado y la gabardina gris para resguardarse de la lluvia.

¡Qué horror de día, con esta lluvia de octubre, infinita, para caerse de bruces! -  se lamentaba interiormente. -Y encima sola de nuevo, ante las cámaras, los críticos y periodistas. Yo no quería ser famosa. Me encanta la pintura y quería tener mi propia obra. Encima me obligó el idiota de Samuel. Que si tendrás éxito, que tu estilo es único y futurista. Vaya cabreo, futurista, pues si lo sé pinto un platillo volante…

¡Ostras! Carmen, ¡qué negativa que vuelves a estar! Sabes que tienes que superar ese miedo al público. Ahora eres una artista. Tu exposición ha sido un éxito y hay mucha gente interesada en tus cuadros. Desde luego, que eres una auténtica aguafiestas- pensaba una y otra vez.

La sala estaba a rebosar. Gente guapa de Barcelona, con sus trajes de Armani y Adolfo Domínguez. Periodistas, fotógrafos, cámaras…Carmen acababa de aterrizar ante la mirada asombrada de todos. Acabó colocándose sus viejos Jeans de los fines de semana y un jersey de cisne de color negro. Su sonrisa clara se derramaba tímidamente por las paredes de la sala.

Carmen llevaba una pequeña navaja en la mano y de repente empezó a rajar uno de los lienzos de la pared lateral izquierda.

-Ohh!, pero qué sucede…¡Socorro!
-¡Guardias de seguridad, vengan por favor!
-Ehh Carmen, ¡qué te pasa, te has vuelto loca!. Unas pupilas de color gris ceniza se clavaron con fiereza en los ojos llorosos de la artista.

Tuvieron que cogerla entre tres para detenerla porque no hacía más que girar la navaja arremetiendo contra aquel que intentaba pararla; pero ella se armó de valor y lanzó el arma al aire clavándose en el cuadro más precioso de toda la galería: “La Dama de azul”, como se llamaba. Representaba el intento de una mujer por subir en la escala social del siglo XIX. Su vestido azul era un grito lanzado a la sociedad encasillada y edulcorada de la España profunda. Su mirada clavada en la lejanía representaba el símbolo de la soledad más trágica. En la mano llevaba un libro de poemas.

No se sabe lo que pasó poco después. La gente asustada por todo el alboroto, se fue alejando del local. La policía llegó una hora más tarde. Carmen había desaparecido y en el lugar no quedaban más que cúmulos de manchas y objetos rotos, desportillados, lienzos desgajados, y sangre, mucha sangre…

Dos días más tarde, se pudo leer la noticia en el periódico: una mujer de treinta y cinco años apareció muerta en el parque del Laberinto de Horta. Llevaba un vestido azul y un trozo de lienzo agarrado entre sus manos, en el que se podía ver aún la triste mirada de una joven con un libro en la mano izquierda. El autor del libro era William Blake.



Micaela Serrano
Imagen: Henry Matisse, "Mujer leyendo"

martes, 24 de diciembre de 2013

FELICES FIESTAS

Que el amor, la alegría y la esperanza os acompañe a todos durante estos días.

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

domingo, 8 de diciembre de 2013

ERES DE FUEGO



Eres de fuego, ¡amor!
Me envuelves cada mañana
para recibir el alba más oscuro.

Luz pintada de ocre,
peinas mis horas
en la alcoba de silencio,
frente a los muertos
que me rodean por todas partes.



Imagen: Mujer de pelo rojo. Amedeo Modigliani

domingo, 20 de octubre de 2013

CLAMO LA LUZ DEL DIA


“Hay dos maneras de vivir tu vida. Una es como
si nada fuera un milagro. La otra es como
si todo fuera un milagro”

Albert Einstein



CLAMO LA LUZ DEL DIA,
el olor de la lluvia
en los poros de mi piel.
Me rompo con el viento
que susurra notas de amor,
a través de mi alma.
Siento que esta primavera
me devuelve el recuerdo
de tus ojos, tu pelo verde,
canciones de luna chica.
Sí, mi niña, por fin te decidiste,
y has roto el pacto
que firmaste un día con dios.
Vienes de nuevo a la vida
abrazando el fuego más intenso,
robando minutos al tiempo.
Me prendes el corazón,
en un tranvía de ilusiones.
Lenta y callada prosigues
con mi cuerpo herido,
lo suavizas con aguamiel,
lavanda y crisantemos.
Después nos bebemos
un puñado de estrellas
en la levedad de la noche.